Esa fue la noche en que pensamos que también estaríamos juntas en esto.
Bendito momento. Y bendito momento también en el que decidimos (o decidió el destino) cruzarnos en el mismo camino.
Si no hubiera sido así, creo que nada en Salamanca hubiera sido igual.
Gracias por ser “tan como yo”, y por demostrarme tanto en tan poco tiempo.
Hoy es tu día, y te deseo sorpresas, sonrisas, abrazos.
Ya sabes, nos conformamos con poco.
Te quiero. Y quiero que sigas cumpliendo años a mi lado.
Felices 20! (serán inolvidables, te lo prometo).